EN LA TARDE DEL JUEVES SANTO
Cuando Jesús escuchó la plegaria del centurión romano, dijo a los judíos que le acompañaban: "Ni en Israel he encontrado una fe tan grande" Lc. 7,9.
Os transcribimos algunas de esas oraciones:

HOLA SEÑOR!
Esta mañana he estado un ratito contigo. Bueno, la verdad y Tú lo sabes, estoy contigo siempre que me acuerdo, casi todas las noches, muchas mañanas y algunas siestas. Yo intento llevarte siempre dentro, por lo menos desde que estoy aquí, pero tu sabes que soy muy débil y a veces me comporto como si fuera el demonio el que me guía. Pero también pienso que poco a poco voy venciéndolo, ¿no crees?.
Me tienes que dar mucha más humildad, palabra y sabiduría pues estoy seguro que son las armas con las que Tú quieres que venzamos a las tentaciones. Te ruego que no me abandones en esta lucha que día a día tengo que librar conmigo mismo para ser mejor y ser un siervo digno de Ti. Quiero encontrar tu mano para cogerme a ella y levantarme cada vez que el obstáculo del pecado me hace caer. Porque ¿sabes una cosa? Esta vez no me voy a rendir como tú tampoco lo hiciste ante la multitud que te crucificó. Quiero mirarme en ti y aprender cada momento de Ti.
Se que nunca llegaré a ser como Tú porque Dios sólo hay uno, pero sí puedo ofrecerte mi cuerpo y mi alma para que me enseñes el camino y guíes mis pasos.
Tan solo te pido eso, que no se si será mucho o poco pero lo que sí estoy seguro es que imposible no es.
Ayúdame en esta tarea que he comenzado y líbrame del mal.
Amén.
Señor Padre, te quiero dar las gracias por haberme dado otra oportunidad, de tantas que me has dado, para cambiar de pensamientos sobre lo que es la vida en si, sin tanta maldad como hemos tenido cuando estábamos con la droga.
Ahora estoy feliz conmigo mismo y por eso, Padre, quiero que cuando llegue mi hora me lleves contigo en tu seno y no me sueltes nunca de la mano porque soy como un niño que cuando le dejas sólo se extravía y yo no me quiero extraviar de Tu camino, de Tu senda. Quiero estar siempre contigo Padre Mío porque contigo he encontrado la paz, el bienestar y la alegría que ya no me acordaba de lo que esto significaba para mí.
Por esto te alabo, Padre, por la obra y el milagro que has hecho conmigo y por mí.
Amen.
Hola, Señor!
Yo, tu hijo -------, me dirijo a ti no para pedirte nada, sólo para que me abras tus puertas y por eso te voy a escribir esta oración.
Yo confieso que he pecado muchas veces pero necesito que me abras las puertas del camino de Dios y me recojas en tus brazos y me enseñes ese camino tan ansiado por mi ser.
Y también agradecerte el haberme dado una familia tan maravillosa y un hijo tan precioso.
Gracias Señor.
Señor, yo te quiero pedir que protejas a la familia de mi mujer y a la mía y en especial a mi hija, que hace dos semanas que ha venido a este mundo, y por último a mi, y que nos protejas del mal y que nos des salud y amor y felicidad por siempre, y que nos mantengas unidos, y también te quiero pedir que me ayudes a cambiar para el día que salga de aquí salga hecho un hombre. Y te doy gracias por haberme parado a tiempo y no haber seguido pecando.
Y, sabes que yo tengo mucha fe en ti y que siempre te tengo en mente desde que tenía conocimiento.
Gracias por estar conmigo en los malos y buenos momentos.
Padre, ten compasión conmigo mismo y dame fuerzas para seguir, y cuida de mi familia que tanto me echan de menos.





